lunes, 9 de junio de 2008

El Tri da otra cara al golear a Perí


México sació su hambre de revancha. La Selección Nacional se reivindicó con una clara, contundente y fácil victoria frente a Perú, que poco pudo aportar como examen para el arranque de la eliminatoria mundialista. Guardado junto con Arce fueron los jugadores más destacados y el jugador de Santos es hoy la portada de RÉCORD
La derrota frente a Argentina a mitad de semana fue un fuerte acicate para el equipo mexicano, que desde los primeros minutos mostró su deseo por agradar y llevarse el triunfo.
Jesús Ramírez hizo varias modificaciones, desde nombres hasta sistema táctico, con relación a la visto frente a la albiceleste. Incrustó como central a Aarón Galindo, sustituyó a Amaury Ponce por Fernando Arce, por derecha, y eligió un sistema de 5-2-2-1 que fortaleció el mediocampo y permitió que Arce y Guardado fueran unas auténticas flechas hirientes ante los débiles y cristalinos flancos del equipo peruano.
Esa apuesta arrojó dividendos apenas media hora de juego. Fernando Arce, con potente cabezazo, Guardado con un zurdazo y Vela al capitalizar un infantil error del portero George Forsyth hacían presagiar una noche de escándalo para el futbol peruano, que no tuvo personalidad, ni futbol como ya hace tiempo no la posee.
Todavía el árbitro Mark Geiger fue incapaz de marcar un claro penal a favor de los nuestros, quizá en el entendido que un quinto sería más que innecesario para un equipo peruano que dio lástima y vergüenza a los reporteros que estaba en el palco de prensa.
La movilidad de Sinha y rapidez de Guardado hicieron un auténtico surco por izquierda. El propio Andrés sirvió en bandeja de plata el cuarto tanto de México y segundo de Arce, a un moribundo equipo inca confundido y roto en el campo.
Los platos rotos los cobró México en el primer tiempo y para el segundo pareció resignarse a un marcador cómodo, que sólo ofrece una inyección de animo en lo grupal y futbolístico para los compromisos que vienen.
Poco o nada puede escribirse de una segunda mitad anodina, sosa y por momentos tediosa. Perú quiso y dio un par de sustos a Oswaldo Sánchez, pero el portero tuvo la atingencia de impedir los goles ya cantados en las tribunas con dos estupendas intervenciones.
Vela pudo ponerle la cereza al pastel, pero Forsyth impidió el quinto tanto; los cambios de Jesús Ramírez para darle oportunidad a sus hombres de banca permitieron que el juego cayera en un bache futbolístico en mediocampo que nunca pudo resolverse con el talento mexicano.
Quizá lo más destacado fue que no resultó lesionado ningún jugador mexicano por las fuertes llegadas del cuadro peruano.
De esta forma, Sven-Goran Eriksson sacó conclusiones positivas y vivió contrastes de dos partidos disímbolos, el primero ante Argentina, una potencia mundial y, el segundo, frente a los peruanos, que dejaron mucho que desear para poder tomar evaluaciones serias de la escuadra nacional.

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