
¿Gustar o ganar? Esa es la eterna pregunta en el futbol, y aunque el 100 por ciento de los entrenadores siempre quieren sumar de tres, lo que varía es el como. Raúl Arias platicó con RÉCORD y dejó en claro para él cual es la prioridad: conseguir resultados, sin importar agradar a la tribuna.
No es algo nuevo que el técnico del San Luis adopte esa postura. Es su estilo de juego de toda la vida, el que le heredó Manuel Lapuente y el que le ha dado buenos resultados. En lo particular nunca me han gustado los equipos de Arias, pero no podemos engañarnos: son efectivos, nunca dejan escapar puntos en situaciones trascendentales.
La pregunta ahora es si como le dijo al periódico queremos una selección “que juegue como la italiana del mundial o Grecia en la Eurocopa que ganó”. Su clave es ganar, sin importar el como, y eso explica porque ha tenido tanta continuidad en los dos equipos que ha dirigido (Necaxa y San Luis): porque es resultadista.
Con Raúl nunca se verá a una escuadra que vaya ganando por un gol y se tire a buscar el siguiente. Incluso en algunos partidos del actual torneo a prescindido de su goleador, Alfredo Moreno, para poner un mediocampista más ¡desde el arranque del partido!
Al salir a la luz el nombre de Arias como candidato al Tri el debate se traslada a un nuevo extremo ¿qué tipo de juego se quiere en la selección? ¿Es más importante el como ganar o simplemente ganar? No me cabe duda que con el técnico del San Luis México estaría en el Mundial, pero no se que papel se haría en Sudáfrica y mucho menos si me darían ganas de ver apasionadamente los partidos de nuestro equipo.
¿Por qué en la recurrentes crisis del América, si tienen un técnico de casa, que da resultados, nunca lo han puesto al frente del equipo? La respuesta es sencilla, por su sistema.
Además no se que tan buena sea la mezcla de ‘ingredientes mexicanos’ para preparar un catenaccio. Los italianos al preparar un spaghetti son muy estrictos y aunque nosotros presumamos de hacerlo muy bien con nuestros métodos, para ellos no sirve. Lo mismo pasa con el futbol, debemos atrevernos a tomar una identidad propia, como en su momento lo hizo Menotti y Mejía Barón, como al principio lo intentó La Volpe.
No es algo nuevo que el técnico del San Luis adopte esa postura. Es su estilo de juego de toda la vida, el que le heredó Manuel Lapuente y el que le ha dado buenos resultados. En lo particular nunca me han gustado los equipos de Arias, pero no podemos engañarnos: son efectivos, nunca dejan escapar puntos en situaciones trascendentales.
La pregunta ahora es si como le dijo al periódico queremos una selección “que juegue como la italiana del mundial o Grecia en la Eurocopa que ganó”. Su clave es ganar, sin importar el como, y eso explica porque ha tenido tanta continuidad en los dos equipos que ha dirigido (Necaxa y San Luis): porque es resultadista.
Con Raúl nunca se verá a una escuadra que vaya ganando por un gol y se tire a buscar el siguiente. Incluso en algunos partidos del actual torneo a prescindido de su goleador, Alfredo Moreno, para poner un mediocampista más ¡desde el arranque del partido!
Al salir a la luz el nombre de Arias como candidato al Tri el debate se traslada a un nuevo extremo ¿qué tipo de juego se quiere en la selección? ¿Es más importante el como ganar o simplemente ganar? No me cabe duda que con el técnico del San Luis México estaría en el Mundial, pero no se que papel se haría en Sudáfrica y mucho menos si me darían ganas de ver apasionadamente los partidos de nuestro equipo.
¿Por qué en la recurrentes crisis del América, si tienen un técnico de casa, que da resultados, nunca lo han puesto al frente del equipo? La respuesta es sencilla, por su sistema.
Además no se que tan buena sea la mezcla de ‘ingredientes mexicanos’ para preparar un catenaccio. Los italianos al preparar un spaghetti son muy estrictos y aunque nosotros presumamos de hacerlo muy bien con nuestros métodos, para ellos no sirve. Lo mismo pasa con el futbol, debemos atrevernos a tomar una identidad propia, como en su momento lo hizo Menotti y Mejía Barón, como al principio lo intentó La Volpe.
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