
La final del futbol mexicano ya está definida y como no podía ser de otra manera es la portada de RÉCORD, que le da sus ocho columnas a la recuperación milagrosa de Santos, que estuvo a segundos de quedar fuera de la final a manos de Monterrey, con el que al final empató a dos goles gracias a un tanto agónico de Fernando Arce.
La fidelidad a un estilo definió quien llegó a la final de la Liga Mexicana y en la comarca Ricardo La Volpe y Daniel Guzmán le fueron infieles al ‘lavolpismo’ al juego ofensivo, al agradar y uno pagó duro esta infidelidad y el otro estuvo a punto de hacerlo.
El ‘Bigotón’ una vez más cayó en incongruencias en su manera de dirigir. Inició en Torreón con su estilo natural, atacar, atacar y atacar, proponer el partido. Su fórmula le dio resultado y se fue arriba jugando muy bien 2-0.
Pero creyó que con esos dos tantos lo que era mejor para su equipo era aflojar en el ataque y en lugar de buscar el tercer gol decidió que era mejor congelar el balón para que el tiempo transcurriera. Sacó a Suazo por lesión, aunque planeaba dejar fuera a Borgetti, revelación de este cierre de temporada, y metió a un hombre más en media cancha, Egidio Arevalo.
Se cumplió lo que el esperaba, pero al dejar de ofender Santos tuvo más llegada, ya que su mediacancha y laterales dejaron de preocuparse por las llegadas visitantes porque se volvieron inexistentes.
El cambio de estilo de juego de Monterrey, el abandonar sus principios coincidió con la resurrección santista, que se debió a regresar a su estilo de juego habitual, el que mostró la mayor parte de la campaña.
Daniel Guzmán estuvo en el mismo error que su maestro, pero, ironías de la vida, al verse abajo en el marcador regresó a Santos a un estilo abierto, frontal ofensivo y le resultó. Le bastaron 20 minutos de su estilo habitual (y lavolpista) para anotar dos goles y abusar del miedo que tuvo Ricardo que le costó la eliminación a Monterrey.
En el Azul sucedió completamente lo contrario. Los técnicos del equipo le fueron totalmente fieles a sus estilos, se murieron con la suya, San Luis cediendo totalmente el control del balón y Cruz Azul tratando de proponer, a pesar de a veces no tener mucha claridad para hacerlo. Ante este panorama, Raúl Arias malentendió su postura defensiva.
Y es que le han dicho al técnico del San Luis que juega al ‘catenaccio’ que en la vuelta de las semifinales se lo creyó demasiado, a tal grado que decidió jugar sin sus dos hombres más peligrosos al frente, ambos de apellido Moreno, a pesar de necesitar un par de goles para llegar a la Final.
Al inicio su estilo de juego, para muchos aburrido, le dio frutos y antes de que culminara el primer tiempo, casi sin llegadas, consiguió un gol y a punto estuvo de marcar el segundo. El problema es que se empecinó en su postura, en ser defensivo a pesar de necesitar un gol y tener en la banca gente con las credenciales para hacerlo. Cruz Azul le empató y hasta entonces se atrevió, cuando faltaban 10 minutos, a mandar a la cancha a Tressor Moreno.
Alfredo Moreno había ingresado al 67 y junto a su tocayo de apellido en los 15 minutos que jugaron juntos provocaron tres jugadas clara de gol. ¿Qué hubiera pasado si hubieran jugado al menos 45 minutos juntos? Arias se pasó de genio, de innovador, de tratar de demostrar un esquema con el que murió.
Cruz Azul se quedó con la suya, con ser un equipo balanceado, sacrificado y que tratara de jugar un futbol hacia delante a pesar de necesitar en algún momento especular con el marcador. Markarián entendió que esta no era la fórmula para llegar a la final, al menos no la que el quería. Cuando perdían por un gol y otro tanto lo dejaba fuera, movió sus fichas no para aguantar el partido, sino para marcar y el futbol lo premió.
En la final, hay dos panoramas. Si ambos son fieles a sus principios es decir Santos respeta lo que hizo durante toda la campaña y en los últimos 20 minutos y Cruz Azul sigue siendo un equipo de sacrificio, la final será exquisita. Pero si ambos empiezan a especular, pueden ser 180 minutos infumables. Ojalá la final sea inolvidable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario