La edición de RÉCORD tiene hoy como portada una noticia que llena a cualquier mexicano de emoción: la posible llegada de Andrés Guardado al Barcelona. La posibilidad no es descabellada, ya que el equipo blaugrana necesita a alguien por la banda izquierda y después de la temporada dada por el mediocampista la posibilidad no es absurda.El gran problema ahora es el dinero. Al parecer la entidad catalana estaría dispuesta a pagar 17 millones de dólares, pero el Deportivo pediría el doble. Sería un sueño poder ver a tres mexicanos en uno de los mejores equipos del mundo, aunque al parecer Márquez y Giovani podrían salir la próxima temporada.
Pero no todo gira en RÉCORD alrededor del ‘Principito’. El partido entre México y China de esta noche es un juego innecesario.¿De qué sirve jugar un partido donde la Selección que enfrentas además de no ser de nivel (China como señala hoy Toño Moreno en su columna) sólo ha jugado un Mundial y que realmente no podrá ser un sinodal para el Tri? ¿De qué sirve que un entrenador empiece a imprimir una idea de juego si sólo estará tres partidos? ¿De qué sirve llamar al Tri a jugadores que muy posiblemente no estarán en el proceso rumbo a Sudáfrica? ¿De qué sirve jugar en el frío de Seattle si la eliminatoria no se jugará en estas condiciones?Lo peor, es que al menos yo y Antonio Moreno, estaremos esta noche observando al Tri, deseando que gane México, un excelente debut de Jesús Ramírez y que nuestra generación dorada se muestre como tal, que juegue a lo que sabe, no lo que provocó Hugo que jugaran. Es decir, una vez más estaré pegado a la televisión siguiéndole el juego a los federativos que organizaron este juego y justificando que se sigan programando partidos tan absurdos.Del otro lado del continente, en Bolivia es un miércoles decisivo para Chivas, que necesitan más que un milagro para seguir en la Libertadores. Sería una pena que el rebaño quedara fuera del torneo, pero sus posibilidades son ínfimas: como bien ironiza RÉCORD el Guadalajara necesita el apoyo de su verdugo, el Cúcuta, que debe sacar al menos un punto de Brasil para darle el pase a los mexicanos, a quienes sólo les sirve ganar.
Pero no todo gira en RÉCORD alrededor del ‘Principito’. El partido entre México y China de esta noche es un juego innecesario.¿De qué sirve jugar un partido donde la Selección que enfrentas además de no ser de nivel (China como señala hoy Toño Moreno en su columna) sólo ha jugado un Mundial y que realmente no podrá ser un sinodal para el Tri? ¿De qué sirve que un entrenador empiece a imprimir una idea de juego si sólo estará tres partidos? ¿De qué sirve llamar al Tri a jugadores que muy posiblemente no estarán en el proceso rumbo a Sudáfrica? ¿De qué sirve jugar en el frío de Seattle si la eliminatoria no se jugará en estas condiciones?Lo peor, es que al menos yo y Antonio Moreno, estaremos esta noche observando al Tri, deseando que gane México, un excelente debut de Jesús Ramírez y que nuestra generación dorada se muestre como tal, que juegue a lo que sabe, no lo que provocó Hugo que jugaran. Es decir, una vez más estaré pegado a la televisión siguiéndole el juego a los federativos que organizaron este juego y justificando que se sigan programando partidos tan absurdos.Del otro lado del continente, en Bolivia es un miércoles decisivo para Chivas, que necesitan más que un milagro para seguir en la Libertadores. Sería una pena que el rebaño quedara fuera del torneo, pero sus posibilidades son ínfimas: como bien ironiza RÉCORD el Guadalajara necesita el apoyo de su verdugo, el Cúcuta, que debe sacar al menos un punto de Brasil para darle el pase a los mexicanos, a quienes sólo les sirve ganar.
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